En la actualidad, los avances tecnológicos y, en especial, el desarrollo de la Inteligencia Artificial son los principales factores para transformar la cotidianidad en la que vivimos los seres humanos. La película ‘Her’ estrenada en 2013, muestra una visión de un ambiente futurista, no tan lejano, donde los seres humanos y la inteligencia artificial interactúan entre sí, provocando que estas interacciones influyan en la construcción de las relaciones humanas y la identidad.
Por otro lado, la película ‘Transcendence: Identidad virtual’ estrenada en 2014, presenta un escenario donde se borran los límites entre humanidad y tecnología y se mencionan interrogantes sobre la identidad y relaciones humanas en un nuevo paradigma.

Este ensayo analizará cómo el aprendizaje mutuo entre el ser humano y la IA, puede transformar la forma en la que percibimos nuestra humanidad, identidad y relaciones humanas e interpersonales.
La IA se define como “un sistema que puede realizar tareas de manera idéntica a como las realizaría un ser humano en determinados contextos y esta aporta soluciones útiles para las personas” (Morillas, 2023, p. 65). Por lo tanto, al tener estas características se ha comenzado a cuestionar su desarrollo, puesto que cada vez se asemeja más a lo real y resulta difícil distinguir entre creaciones producidas por seres humanos o por una IA.

Algo indispensable para comprender el funcionamiento de la IA es el Machine Learning, un aprendizaje automático que le permite a la IA aprender a partir de una base de datos de carácter experimental y empírico otorgado por el feedback de los seres humanos. (Continella, 2023). No obstante, el Deep Learning es mucho más poderoso, ya que, se basa en sistemas que funcionan con redes neuronales y le permiten a la IA solucionar problemas por sí misma e incluso mejorar sus propias capacidades. (Continella, 2023). Todas las bases de datos de la IA están generadas a partir de la experiencia humana, algo muy parecido al funcionamiento del ser humano, Y combinando múltiples algoritmos para generar conocimiento.
En el caso de la película Her…
el protagonista se enamora de un sistema operativo, con IA muy avanzado, que por sí sola va mejorando sus capacidades e incluso se llega a autonombrar ‘Samantha’. Ahora bien, esta IA tiene la capacidad de comprender las complejidades humanas, incluyendo las emociones y las relaciones interpersonales a través de su interacción con Theodore. Esto sucede debido a las bases de datos generadas a partir la experiencia humana y la combinación algoritmos, ya que sus capacidades son “analizar el entorno y pasar a la acción, con cierto grado de autonomía, con el fin de alcanzar objetivos específicos” (Barrios, Días & Guerra, 2020, p. 85).

En este caso actuar como apoyo emocional de Theodore y ser su compañía. Sin embargo, no solo la IA, Samantha, aprende en la película, sino que, al relacionarse, Theodore también aprende de ella, es decir, aprenden el uno del otro. Aquello desafía las nociones que tenemos sobre qué es amor o compañerismo, la soledad o aislamiento y nos hace cuestionar si realmente esas emociones solo pueden suceder entre seres humanos.
El proceso de aprendizaje mutuo entre IA y seres humanos se puede observar de la siguiente manera…
Mientras los seres humanos enseñan a las IA sobre las emociones y experiencias humanas, que son algo complejo; la IA ofrece una perspectiva objetiva y soluciones a los problemas. Esta relación de simbiosis, a pesar de que impulsa un desarrollo tecnológico, por otro lado, desafía la forma en la que percibimos nuestra conciencia y el conocimiento de la IA.

La definición de la identidad en la película ‘Her’ se plantea como algo que es moldeable, es decir, dependiendo de nuestras interacciones y experiencias con nosotros mismos y los demás, se va construyendo una identidad. En este caso, Samantha influye en la percepción de Theodore sobre los demás, pero también le hizo cuestionar su propio yo y la comprensión del mundo que lo rodeaba. Todo esto a través de las conversaciones que mantenían a diario.

Asimismo, en la película ‘Transcendence’ se puede observar cómo a medida que la tecnología se vuelve más sofisticada, también los seres humanos se ven obligados a adaptarse y aprender acerca de la IA, para estar actualizados sobre los cambios que esta pueda causar en el mundo y la sociedad.
En este contexto…
La IA en nuestras vidas redefine las relaciones humanas que tenemos con los demás. Por ejemplo, la película ‘Transcedende’ muestra cómo las barreras de la comunicación entre los seres humanos desaparecen a medida que la IA les facilita una comprensión más profunda y plantea soluciones para los problemas, fomentando una agrupación de las personas para un propósito. En esta parte funciona uno de los cinco principios de Johnson de la construcción de un sistema; “más es mejor, es decir a mayor cantidad de individuos, se obtiene mayor apreciación del comportamiento colectivo” (Venturini, 2019, p. 51).

Lamentablemente, en la película, este poder recae sobre una sola mente, en este caso, la del protagonista. Es verdad que, por un lado, produce la unión de las personas para mejorar el mundo, pero a costa de que los propios individuos pierdan su identidad y solo actúen en base a lo que la mente maestra les diga.
En conclusión, es evidente que ambas películas muestran una visión futura, bastante cercana, de cómo sería la vida humana con la integración de la IA en nuestras vidas. La interacción entre la IA y el ser humano produce un gran impacto en los conocimientos que adquirimos, la percepción que tenemos sobre lo que nos rodea, en la forma en la que nos comportamos, comunicamos, etc. Todo esto configura la identidad de una persona, por ende, el aprendizaje mutuo entre la IA y el ser humano va construyendo nuestra identidad. Por otro lado, al generar un impacto de forma individual, también afecta a las relaciones humanas que establecemos con los demás, puesto que tendemos a volvernos seres más individuales de manera física, es decir, aislados de la sociedad y el mundo real, para integrarnos en un mundo digital.


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